Sí, son unos troncos, madera, árboles talados para leña.
Mirad esas líneas concéntricas, así sentimos que somos todos nosotros. Necesitamos tiempo para ir creciendo poco a poco, extendiéndonos con líneas más o menos regulares, pero creciendo de dentro para fuera. A veces hay cortes en las líneas, baches que pasamos y que nos frenan ese proceso de crecimiento pero, pese a esos cortes temporales, seguimos trazando más y más círculos.
Todos somos ese tronco y nuestras líneas dicen mucho de nuestra vida. No hay dos líneas iguales porque pasamos por distintos momentos y no hay dos troncos iguales; pero crecemos igual y esas líneas seguirán ahí cuando nos marchemos. Ellas hablarán por nosotros.
Caminamos personas con milhistorias que podrían contarse a través de esas líneas. Líneas que no siempre han sido regulares, líneas que reflejan caídas y rupturas pero que tienen el firme deseo de seguir avanzando y rodear el núcleo.
Desde este Camino de los Encuentros os mostramos una ventana a esas líneas; unas líneas de vida; unas líneas de troncos peregrinos a Santiago, los cuales, durante estos días, están almacenando fuerza y energía para seguir creciendo.

Este texto de las líneas de la vida es de lo mejor que he leído, me ha parecido estupendo. Yo también lo suscribo.
Por: Esther el abril 27, 2010
a las 7:29 am
Muchas gracias por compartir estas palabras que salen desde el interior!!! qué envidia me dáis con esas caminatas que son meditaciones en movimiento, y que sanan el alma y el cuerpo. ¡¡¡Que sigáis disfrutando con cada paso!!!
Por: Marian el abril 27, 2010
a las 1:26 pm